sábado, abril 28, 2007

Creo que el destinatario de mis cartas ha cambiado,
creo que quien se lleve los pensamientos más largos en mi mente a diario
también ha cambiado...
esta vez, no es un personaje, -no-
es una persona...

Mi mente se vuelve blanca...
el mundo gris...
mis ojos están vendados...
mi boca tapizada con clavos de palabras hirientes -que me matan a cada segundo-
mis manos, están inutilizables -ya ni siquiera escriben-
yo... morí.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cada rayo que me atraviesa
quizás sea un nuevo sol.
Podría serlo, pero inevitablemente
termina siempre siendo sombra
Siempre... sin piedad.
así es que soy la sombra
del centro de esta estrella,
así es que la luz
muere al chocar en mi piel.
¿Volverá a nacer el sol
una noche en tus ojos?
Ojalá pueda tener yo
esa simple claridad.