lunes, diciembre 17, 2007

No sé para qué vengo a escribir, si antes de que comience siento que es un intento fallido... pareciera que me enoja mucho que no podamos volver, porque trato de recordar y no encuentro el momento en que se produjo todo, porque en realidad, el momento que tengo en frente no me convence, en mi mundo las cosas no son tan inestables, no a ese límite.

No sé si fue una alineación planetaria, un suceso de casos, algo que estaba escrito, una causalidad... no sé qué fue, porque en este segundo no le encuentro utilidad y si miro para atrás tampoco puedo encontrarla, porque parece que entiendo todo, pero no puedo explicarlo, porque parece que cuando muero de ganas por hablarte no puedo hacerlo, porque parece que cuando quiero que detengamos nuestros mundos hay algo que no nos deja, porque pareciera que cuando todo va bien terminamos odiándonos y sin ganas de hablarnos.

Quizá hayan muchos caminos que seguir, tal vez las soluciones estén tan cerca que es imposible verlas no tengo idea, en este segundo nada está claro, nada.

Porque a estas alturas las fuerzas están puestas en una sola cosa, quizá en la única que debieron estar siempre, tal vez no...

Deseo respirar en paz

Deseo no tener que soportar situaciones que no me involucran


Deseo detener todo

Deseo que muchas cosas acaben por completo


Deseo poder limpiar mi mente, porque terminó llenándose de basura

Deseo irme, pronto de esta ciudad y descansar


Deseo poder escribir sin tener que mirar la hora

Deseo...

que encuentres tu equilibrio y que el camino se defina



Deseo no perder las fuerzas.


Al margen:

Sin egocentrismo no hay subjetivismo,
sin subjetivismo no hay sujetos,
sin sujetos...no seríamos humanos.

viernes, diciembre 14, 2007

Tripayantu

Hoy y siempre
aunque no suela repetirlo
aunque a ratos todo se convierta
en inseguridades profundas
aunque todos se encarguen de decir que no ganaremos
está claro que serás la mejor tripayantu que exista...

Porque son tus brazos los que
parecen automáticos
luego de cada respiro mío
porque son tus oídos los
que son prontos a oír hasta los
más ensimismados de mis silencios,
porque son tus labios los que le dieron
la capacidad a tus ojos para hablar por ellos...

Porque aunque todo se destruya
y sienta que deseo aquello
siempre estás tú intacta,
sin destrucción alguna...

jueves, diciembre 13, 2007

Tropiezo con este lugar una vez más... supongo que es porque tengo ganas desmedidas de escribir algo, pero no sé muy bien qué... en el fondo, siempre termino escribiendo lo que los dedos manden, pareciera que ellos ya tienen vida propia y que comienzan a vivir aquella etapa de libertad sin fronteras con la que todo humano sueña obtener algún día.

Pareciera que hoy todo retrocede y que solo deseo que vuelva a parar, porque cuando pensé estar descansando algo se encargó de hacerme caer en la cuenta que no puedo hacerlo como antes.

Si hasta escribo rápido, pareciera que me canso de todo, que deseo que dejen el mundo en paz por un segundo, pero me veo envuelta en cosas que no me simpatizan, en situaciones que me cansan, con cosas que no me simpatizan y otras que se ven pendientes haciéndome sentir que lo mejor es no hacer algo para arreglarlo, porque siempre hay algo detrás que me dice que confíe en que pasará... porque hay un algo inexplicable que me aprieta la garganta y hace sentir a los ojos que es momento de limpiar una vez más el alma.

Si quizá no recordara, si quizá perdiera la memoria...si quizá no existiera, si el mundo no estuviese tan recargado, si quizá no tuvieras tanto poder todo sería más fácil.

Pero no, tenemos el camino de los lóbulos separados...tenemos el camino lleno de piedras por recorrer...

Parece que el escribir no me está sanando... creo que ya no quiero seguir haciéndolo...

Este texto, terminará en esta línea.

sábado, diciembre 01, 2007

De cartas.

Pareciera que el tiempo va cada vez más rápido y que un pestañar nuestro es una aguja en un pajar...un átomo dentro del gran universo, pareciera que esta tecnología que tanto es ocupada se adueña de a poco de nuestros momentos, pero no, siempre hay un segundo donde podemos detenernos, donde podemos dejar de teclear y tomar un lápiz, alguna hoja o algo de papel sobre lo cual escribir. No hay nada más loco que poner incoherencias, cosas que para otros son desconocidas, enigmáticas e indescifrables.

El mundo se queja, dice que los correos virtuales son impersonales, que es mejor escribir una carta, pero... nunca tenemos tiempo para escribir alguna, para poner todo dentro de un sobre y mandarlo, dejar que todo fluya...

Estamos destinados a ponernos un poco tecnológicos sin pensar que la carta también es una tecnología que nos va envolviendo hacia muchos sentimientos, que nos va llevando a lugares tan nuestros que no los conocemos por completo... a sentir que quien nos escribe en un papel está hablándonos en el momento en que vamos leyendo... a sentir aquella conexión extraña que se da con las miradas de complicidad durante una conversación.


¿Yo? prefiero esperar siglos por una carta, elijo leerla mil veces en un mismo papel y tenerla siempre en su sobre o con los mismos dobleces que venía, opto por tenerla cerca cada vez que deseo para re*cordar lo que decía...

Después de todo, el tiempo no se muere por que escribimos una carta, la vida no se acaba por poner todo dentro de un sobre y quien lee no muere de tristeza porque le hemos escrito,

sino todo lo contrario.