El mundo se queja, dice que los correos virtuales son impersonales, que es mejor escribir una carta, pero... nunca tenemos tiempo para escribir alguna, para poner todo dentro de un sobre y mandarlo, dejar que todo fluya...
Estamos destinados a ponernos un poco tecnológicos sin pensar que la carta también es una tecnología que nos va envolviendo hacia muchos sentimientos, que nos va llevando a lugares tan nuestros que no los conocemos por completo... a sentir que quien nos escribe en un papel está hablándonos en el momento en que vamos leyendo... a sentir aquella conexión extraña que se da con las miradas de complicidad durante una conversación.
¿Yo? prefiero esperar siglos por una carta, elijo leerla mil veces en un mismo papel y tenerla siempre en su sobre o con los mismos dobleces que venía, opto por tenerla cerca cada vez que deseo para re*cordar lo que decía...
Después de todo, el tiempo no se muere por que escribimos una carta, la vida no se acaba por poner todo dentro de un sobre y quien lee no muere de tristeza porque le hemos escrito,
sino todo lo contrario.
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