domingo, diciembre 27, 2009

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Entonces irás saltando cercas. Por mi parte te contaré una y otra vez. Como no eres bueno para esas cosas, tropezarás y en ese momento, me habré dormido.
Tú también comenzarás a contarme, tropezaré y también te habrás dormido.

Estaremos lejos de la gente frente a un lago, donde solo podemos distinguir el sonido del agua, aves que desconocemos y el del movimiento de las ramas. Habrán muchos frutos secos, y de los otros, existirá un lugar para refugiarnos y otro para prender fuego y abrigarnos. En rededor habrán muchas praderas, donde caminar, cerros donde rodar. De noche las estrellas nos harán compañía, estarán en nuestras narices, comenzaremos a pedir deseos a aquellas fugaces, pero serán tantas que decidiremos solo contemplarlas, esa vez, nos quedaremos dormidos en medio de la contemplación.

Y así  llegará el siguiente día, donde al terminar seguiré contando las veces que tú saltes la cerca y viceversa.

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