sábado, abril 19, 2008

135.-


Vas por la calle, música en los oídos y una sonrisa en la cara. Caminas interminablemente, un celular en un bolsillo, una cámara fotográfica en el otro, un bolso en el costado, muchas ideas y recuerdos vagan, pero se quedan allí, no son añorados. Caes en la cuenta que las cosas son distintas, que muchas son iguales y otras, simplemente evolucionan, vives el día a día y tratas de distribuír tu tiempo lo que más puedas, tratas de llenar los espacios, de sobrevivir y de vivir lo más intenso, siempre.

Caminas y todos te miran extraño, no saben por qué sonríes y lo que es mejor - o peor - tú tampoco lo sabes, pero estás seguro que lo haces por algún motivo o tal vez por muchos.

Cuando estás dentro te sientes fuera y cuando estás fuera inevitablemente te sientes dentro, vivir en su conciencia es algo que va más allá de lo que pudiste dimensionar, es algo que te va deslumbrando, te embarga tanto, que tiene que pasar un pequeño período de tiempo para que puedas restablecer lo que estaba antes, pero sin dañarlo.

Cuando estás lleno de energías, sientes que los ojos estallan, y que lo que suceda no baja esos niveles, la conciencia no se desarrolla totalmente, pues aquí lo mejor es dejarte llevar e ir junto con el río que fluye en el fondo, solo esperas entregar, que tu servicio esté siempre alerta, pero aún no es momento, quizá, mañana lo sea, camina, sigue por la calle, no dejes de sonreír...

Hari Bol!.

No hay comentarios.: