lunes, abril 21, 2008

Tarde | 136.*


Vas camino a un lugar y de pronto un algo te hace volver a atrás - ibas atrasado - donde ibas ya pasó -o está pasando - mientras estabas sentado esperando que el chofer se dignara a desear que su pie presionara en algún segundo el acelerador, la micro no va por la Avenida principal de la ciudad - en sus ventanas hay carteles que lo anuncian - pero aún así las personas hacen que todo se detenga para preguntar si pasa por Pedro Montt, como si la pregunta fuese a cambiar mágicamente el reccorido - te ríes de eso - todo es tan irónico, hasta la música que escuchas.

De pronto, abres los ojos - no, el texto no es de Tipo de Mundo Onírico - y ves que solo has avanzado dos cuadras y el reloj - antojadizo - avanzó con su minutero diez espacios, te está ganando por ocho lugares, bastantes como para saber que tu día cambió a cómo estaba dibujado en tu mente, no es tan malo, ni tan oscuro como parece después de todo, siempre hay algo que hacer aparte de la rutina.

|| Al Márgen || :

Más de alguna vez se ha dicho que la vida es una especie de cadena, sin quererlo hasta un pequeño sonido interfiere dentro de un todo, en este caso, sin querer la calma de unos interfiere en la vida de quienes transporta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Andar en una micro es una travesía inigualable...
Una de las miles de cosas que se extrañan.

Namasté!